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Las personas que usan drogas son consideradas un grupo en riesgo durante la epidemia del COVID-19. Con frecuencia, estas personas se encuentran en los márgenes de la sociedad, con un menor o inexistente acceso a vivienda, empleo, recursos económicos, sociales o de salud. Así mismo, se enfrentan con discriminacion estructural y criminalización en la mayoría de los países. Muchas personas que usan drogas sufren múltiples problemas de salud - entre los cuales se encuentran EPOC, HIV, TB, cáncer y otras enfermedades que afectan el sistema inmunitario -, lo cual puede incrementar el riesgo (fatal) de contraer COVID-19. Con frecuencia, los servicios de reducción de daños son el único punto de contacto a través del cual las personas que usan drogas pueden acceder a los servicios de salud. Además de estos actividades, los servicios de reducción de daños ofrecen también apoyo básico y fundamental, y tienen la capacidad de vincular estas poblaciones con otra serie de dispositivos salvavidas.