Por Sebastián Forero Rueda / El Espectador

En Putumayo y Caquetá se han intensificado los operativos contra los cultivos de coca, mientras los campesinos reclaman cumplimiento del programa de sustitución voluntaria. En el municipio de La Montañita, en medio de la tensión entre erradicadores y labriegos, el Ejército disparó contra los campesinos. MinDefensa confirmó que las acciones de erradicación no se detendrán en medio de la pandemia de COVID-19.

El jueves 19 de marzo, Marco Rivadeneira, un emblemático líder que promovía la sustitución voluntaria de cultivos de coca en Putumayo, fue asesinado en la vereda Nueva Granada, en el municipio de Puerto Asís. Momentos antes de su asesinato, el líder estaba reunido con comunidades del corredor Puerto Vega – Teteyé coordinando alternativas para los campesinos cultivadores que quedaron por fuera del programa de sustitución de cultivos para que su única alternativa no fuera la erradicación forzada o la fumigación con glifosato. A esa labor había dedicado sus últimos años. Tres días después, el domingo 22 de marzo, la comunidad de esa misma vereda denunció la llegada de erradicadores y miembros de la Fuerza Pública que, a través de bombas manuales, empezaron a fumigarles con glifosato sus cultivos de coca.