Mylena Garbin, promotora cultural de 24 años, pasó años peregrinando de bar en bar en el centro de Sao Paulo, en Brasil. Su intención no era ir a beber ni a encontrarse con sus amigos.

Mylena recorría los bares de un barrio conocido como "Cracolandia" y buscaba a su padre, usuario crónico de cocaína y crack que abandonó a la familia cuando la joven era adolescente.

"Nadie sabía de él", cuenta Garbin.

Pero tenía una pista: a los 18 años supo que su padre acostumbraba frecuentar Cracolandia, en el centro de Sao Paulo.

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