Por Julián Andrés Molina Menjura y Levinson Harley Niño Leal

El consumo de bazuco (cocaína base mezclada con otras sustancias adicionadas o adulterantes) es un fenómeno que infunde un temor generalizado; los usuarios de esta sustancia son estigmatizados -entre el imaginario colectivo- como personas en la situación más extrema que alguien pueda experimentar.

La falta de observación e investigación, fuera de un enfoque clínico y policivo sobre este fenómeno, ha generado un vacío de información que suele llenarse con nociones y representaciones diversas que muchas veces distan de la realidad de los consumidores de esta sustancia. Como consecuencia, se suele criminalizar o victimizar a estas personas por sus decisiones y sus condiciones de vida particulares, sin tener en cuenta su posición al respecto. Esto también se ve reforzado por la creencia colectiva acerca de un supernatural poder adictivo relacionado al bazuco en sí mismo.

Mientras que las acciones tomadas por la actual administración se reducen a un contexto policivo, como el realizado recientemente en el sector del denominado “Bronx”, con el cual ni siquiera se consiguió dar captura a los cabecillas de las mafias del tráfico y el micro-tráfico, existen otras maneras mucho más creativas, técnicas y que buscan evidencia real que puedan dar sustento a soluciones efectivas a este problema.

De este primer acercamiento a la composición fisicoquímica del bazuco se encontró que “la cantidad de cocaína base encontrada en las muestras de bazuco y la cocaína clorhidrato encontrada en las muestras de cocaína esnifable tienen unos rangos similares, pero en promedio las muestras de bazuco tendrían un mayor contenido de cocaína. Sin embargo, al hablar de adulterantes, sorprendentemente encontramos que se encuentran más adulteradas las muestras de cocaína esnifable que las de bazuco. Ambos tipos de sustancias coinciden en el contenido de adulterantes tales como levamisol, fenacetina y cafeína. Lidocaína y Acetaminofén se encuentran únicamente en las muestras de cocaína esnifable”.

Fue así como se hizo evidente que no existe una explicación exclusivamente asociada a la composición del bazuco, y que más que un poder adictivo sobrenatural, el abuso y consumo problemático de dicha sustancia, se encuentra asociado a una gran variedad de factores, por ejemplo, con la mayor intensidad del efecto de la cocaína cuando se fuma, con una posible mayor inducción de tolerancia por esta vía, con los bajos precios que facilitan una primera experiencia, con los factores psicosociales y etarios de las personas que consumen, entre muchos otros factores posibles que hasta el momento no han sido lo suficientemente investigados.

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Thumbnail: Flickr CC Acid Pix