Quince ediciones se han cumplido ya de la Conferencia Nacional sobre Políticas de Drogas que, ininterrumpidamente desde 2003, se realiza en el Congreso de la Nación Argentina con la intención de interpelar los discursos de sentido común y las respuestas apresuradas y efectistas, y proponer alternativas de acción que superen el paradigma prohibicionista. Alegra la continuidad de este espacio y el entusiasmo y la fuerza que han hecho posible mantenerlo.

Cada uno de esos encuentros ayudó a reconocer el fracaso de los más de 50 años de intentos por controlar la oferta y demanda de drogas, desde que se aprobara la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. Reconocer ese fracaso no es, como algunos sostienen, bajar los brazos, sino tener la valentía de animarse a pensar en nuevas herramientas que enfrenten efectivamente el crimen organizado y la corrupción, que aborden los problemas sociales y de salud asociados con los consumos problemáticos de drogas sin tutelar ni castigar a las personas afectadas, que produzcan verdaderas acciones preventivas que superen los meros mensajes amenazadores o voluntaristas.

Cada uno de esos encuentros intentó sumar nuevos actores al debate, consolidar una masa crítica que desde distintos espacios y perspectivas coincida en reclamar respuestas más integrales y multisectoriales, en las que lo público se construya entre el Estado y la sociedad, y en las que “sociedad” signifique un concepto inclusivo de sujetos y poblaciones tantas veces invisibilizados o rotulados despectivamente como diferentes.

Esta publicación, resultado del esfuerzo conjunto de Intercambios Asociación Civil y el proyecto de investigación UBACyT 20020130100790BA “Iniciativas de reforma de las políticas de control de drogas en los países del Mercosur”, con sede en la Carrera de Trabajo Social, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, reúne y sintetiza debates de casi una década acerca de las políticas de drogas. Se presenta aquí una selección de las ponencias realizadas durante las ocho Conferencias que tuvieron lugar entre 2010 y 2017 en la Ciudad de Buenos Aires, período en el cual –como lo señala el título de este libro– se produjeron avances y retrocesos en esta materia. Las presentaciones fueron especialmente preparadas por los panelistas o editadas a partir de las desgrabaciones de sus exposiciones, y han sido organizadas por ejes temáticos

En estos años, el debate sobre la reforma de las políticas de drogas se instaló no sólo en nuestro país sino en el mundo entero. Se dieron una serie de pasos en una buena dirección, pero aún falta mucho por concretar y es necesario defender los logros alcanzados de los embates que los amenazan.

Ha sido este un período en el que, como nunca antes, se ha insistido en el escenario internacional que la salud pública y los derechos humanos deben estar en el centro de las políticas de drogas. Desde la aprobación en 2010 de la Estra- 12 tegia Sobre el Consumo de Sustancias Psicoactivas y la Salud Pública, durante la reunión del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud, pasando por el documento que la Comisión Global sobre Políticas de Drogas le presentara al entonces secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, en 2011, hasta el mandato que las jefas y jefes de Estado de las Américas dieran a la Organización de Estados Americanos en 2012, que resultó en el Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas presentado en mayo de 2013; desde la Sesión Extraordinaria sobre drogas de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos en 2014 a la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre drogas (UNGASS) de 2016, han sido todos hitos en los que en particular la mayoría de los países latinoamericanos pidieron un cambio de paradigma que abandone el enfoque de la criminalidad con el eje puesto en las sustancias, por uno de salud pública que ponga el eje en las personas.

En Argentina, los derechos humanos han constituido un tema central en la agenda política de estos años, y nuestro país realizó avances que tal vez ni soñábamos en esta materia. No obstante, la política de drogas no siempre está en sintonía con estos avances.