El Informe de Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes 2010 no sólo evidencia la vieja costumbre de la Junta de excederse en su mandato, sino también un buen grado de entusiasmo por censurar lo que ve como medidas hacia la liberalización de la práctica normativa a la vez que prefiere guardar silencio sobre otros temas que sí entrarían dentro de sus competencias y que merecen atención.

El Informe de este año refleja sin dudaalgunos cambios positivos en las perspectivas de la Junta. Lamentablemente, éstos se ven aún eclipsados por las habituales prácticas y posturas negativas de las que suele hacer gala este organismo.