El éxtasis, cuyo nombre real es MDMA, es sinónimo de diversión, acid house y raves en las que participan cientos de personas, con el buen rollo que da mientras no haya excesos ni mezclas peligrosas. En relación con esta sustancia, los autores de este escrito están estudiando la obra del químico y farmacólogo Alexander Shulgin, y dirigen la traducción al español de sus principales libros, PIHKAL y TIHKAL, un proyecto de grandes dimensiones. Las citadas obras estarán disponibles en unos meses, y mientras esperan el momento deseado, los internautas interesados pueden leer algunos capítulos ya traducidos y suscribirse al grupo de Facebook. Shulgin, eminente científico, es el padrino del éxtasis, porque, aunque no fue su creador, sí fue quien lo sacó del olvido y quien describió sus increíbles propiedades. Nadie podía imaginarse que ese compuesto, considerado insignificante, guardase en secreto esa magia que sólo conoce quien lo ha probado y que no puede transmitirse con palabras. Los iniciados me entenderán, y quien nunca lo haya tomado no podrá imaginarse sus efectos hasta que no lo haga.

En el presente artículo exponemos su historia, el trabajo de Shulgin, qué persona le puso el nombre de "éxtasis" y el vergonzoso momento en que se prohibió. Y como guinda de este sabroso pastel, elaborado con un constante bombardeo de datos –que encantará a las mentes más abiertas y escandalizará a las más retrógradas, o simplemente demasiado manipuladas para pensar por sí mismas y olvidar sus prejuicios–, por primera vez en español, un bioquímico profesional traduce el método para que, en teoría, cualquiera pueda sintetizarlo; pero no es tarea fácil porque consiste en una serie de crípticas instrucciones reservadas a los expertos, así que los más ya pueden desempolvar sus libros. Después de tan compleja verborrea que describirá cómo obtener esta droga, vendrá la descripción de algunas experiencias de Shulgin con ella, lo cual sí estará al alcance de los profanos y les interesará, especialmente si nunca la han probado. Por tanto, prepárese el lector para emprender un largo –pero instructivo– viaje, repleto de información psicoactiva.

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