Mientras que Farc y Eln se han debilitado, bandas criminales toman fuerza en puntos clave del país.

Mientras que las autoridades han logrado controlar a las Farc y el Eln en varias zonas clave del país, las bandas criminales se han consolidado como una nueva amenaza para la población que vive en esos territorios.Esa es una de las conclusiones de un informe realizado por la Fundación Ideas para la Paz, que examinó los avances del plan Espada de Honor lanzado hace dos años por el Gobierno Nacional para combatir la violencia generada por las Farc y el Eln en 11 puntos del país.

La directora de la Fundación, María Victoria Llorente, dice que el estudio “muestra un panorama de luces y sombras” al observar una guerrilla sin la misma capacidad militar del pasado y unas bandas con aparatos de crimen organizado que requieren una mayor atención y preocupación estatal.Para Carlos Prieto, politólogo y coordinador de esta investigación, el Ejército “logró sacar a la guerrilla de los centros más importantes del país, pero esta se movió a zonas donde su presencia aún genera impacto”.

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