Por: Daniel O’Keefe, Ricky N Bluthenthal, Alex H Kral, Campbell K Aitken and Angus McCormacka & Paul M Dietzea / Bulletin of WHO 

La cobertura es un factor importante para medir la eficacia de los programas de agujas y jeringas en el suministro de equipo de inyección estéril para las personas que se inyectan drogas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) recomiendan actualmente métodos para medir la cobertura a nivel poblacional, es decir, a través de una población estimada de consumidores de drogas inyectables dentro de una zona geográfica determinada. Sin embargo, las medidas de cobertura a nivel poblacional se basan en estimaciones poblacionales altamente inciertas y no pueden captar los diferentes niveles de adquisición de jeringas y episodios de inyección entre los usuarios individuales. En consecuencia, esas medidas solo miden en términos generales el alcance de la prestación de servicios de los programas, en lugar de describir la forma en que las personas que se inyectan drogas como individuos y subgrupos interactúan con los programas de suministro de agujas y jeringas. En respuesta a estas limitaciones, varios investigadores han propuesto medir la cobertura a nivel individual, por el porcentaje de episodios de inyección en relación con el número de agujas y jeringas estériles adquiridas. Estas medidas miden la cobertura de acuerdo a las necesidades de cada individuo. Estas medidas proporcionan una mejor información para la planificación y el seguimiento de los programas de reducción de daños y se han utilizado actualmente en múltiples estudios de investigación internacionales. Aconsejamos que la OMS, la ONUDD y el ONUSIDA incorporen métodos de medición de la cobertura a nivel individual a sus directrices internacionales de vigilancia de los programas de reducción de daños. De este modo, se pueden crear programas más receptivos y eficaces para reducir mejor los comportamientos de riesgo en el uso de drogas inyectables y la transmisión de virus transmitidos por la sangre entre las personas que se inyectan drogas.