En el 60º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes ―el encuentro anual de las Naciones Unidas especializado en políticas de drogas, que tiene lugar en Viena―, celebrado en marzo de 2017, los Gobiernos del mundo adoptaron, como es habitual, una serie de resoluciones. Este año, sin embargo, fue la primera vez que en Viena se aprobó una resolución específica que llama la atención sobre la crisis de financiamiento que afecta a la reducción de daños y el VIH.

La Resolución 60/12 es la última de una larga lista de resoluciones de la Comisión de Estupefacientes (CND, por sus siglas en inglés) que se centran en la epidemia del VIH entre las personas que consumen drogas (véase el cuadro). Pero es la primera que exhorta de forma tan explícita a incrementar los fondos en este ámbito y, por lo tanto, representa un paso adelante en los debates que se desarrollan en Viena.

La Resolución ―cuyo proyecto se puede consultar en este enlace― reconoce el formidable incremento del 33 % de nuevas infecciones por el VIH entre las personas que se inyectan drogas en todo el mundo (de un total estimado de 114 000 casos en 2011 a 152 000 en 2015, según datos de ONUSIDA), durante un período en el que los Gobiernos se habían comprometido, de hecho, a reducir las infecciones un 50 %. También admite que el gasto de los Gobiernos donantes para inversiones generales en la respuesta al VIH/sida en los países de ingresos bajos y medianos se redujo en más de 1000 millones de dólares en 2015.

The Norwegian delegation celebrating after the adoption of the Costa Rican, Guatemalan and Norwegian co-sponsored resolution.

La delegación noruega celebra que se aprobara la Resolución copatrocinada por Costa Rica, Guatemala y Noruega.

La Resolución insta a los Estados miembros a “mantener el compromiso político de abordar y combatir eficazmente el VIH/sida entre las personas que consumen drogas”, en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, a continuación, exhorta a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) a que “continúe ofreciendo… su liderazgo y orientaciones”.

Cabe destacar que también “insta a los Estados miembros y otros donantes a que continúen aportando financiación bilateral y de otro tipo a la respuesta mundial al VIH/sida, incluso al Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida”, y que “alienta a los Estados miembros y otros donantes a que hagan contribuciones extrapresupuestarias a la labor que realiza la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en relación con el VIH/sida para garantizar medidas de respuesta sostenibles, con fines específicos y financiación suficiente en lo que respecta al VIH y el consumo de drogas y al VIH en los entornos penitenciarios”.

Varias delegaciones gubernamentales en Viena lucharon firmemente para que se incluyeran estos términos y, de esta forma, mostraron su compromiso con la Sección de VIH/Sida de la UNODC y su apoyo a esta, ya que en 2016 ONUSIDA le retiró, de manera inexplicable, la mitad de la financiación y la Sección está funcionando en un entorno de gran incertidumbre económica. La UNODC es uno de los 11 copatrocinadores del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida, y el organismo de referencia en materia de VIH entre personas que usan drogas inyectadas y en entornos penitenciarios. La Resolución fue propuesta y encabezada por Noruega y, finalmente, consiguió también el copatrocinio de Andorra, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Liechtenstein, Malta (en nombre de los 28 Estados miembros de la Unión Europea), Suiza, Tanzania, Togo y Uruguay.

Se trata de un momento decisivo para la respuesta de reducción de daños relacionada con el VIH, después de que el Fondo Mundial anunciara su nueva metodología de asignaciones para los países y un nuevo marco de inversiones catalizadoras (concebido, en parte, para canalizar más recursos a programas destinados a poblaciones clave, como personas que se inyectan drogas), y de que ONUSIDA designara un Grupo de Examen Mundial para que formule recomendaciones importantes sobre el futuro modelo y funcionamiento de ONUSIDA, teniendo en cuenta las actuales preocupaciones de financiamiento que rodean a la respuesta mundial al VIH. Esta última resolución de la CND en Viena debería contribuir de algún modo a mejorar la situación, pero el sector de la reducción de daños aún tiene mucho por hacer para asegurar los fondos necesarios con los que incrementar la cobertura y la calidad de los programas, y acabar con el sida entre las personas que consumen drogas.

Resoluciones de la Comisión de Estupefacientes relativas al VIH:

Res. 60/12 (2017): Promoción de medidas para prevenir el VIH y otras enfermedades de transmisión sanguínea relacionadas con el consumo de drogas, y aumento de la financiación destinada a la respuesta mundial al VIH/sida y a la prevención del consumo de drogas y otras medidas de reducción de la demanda de drogas

Res. 56/6 (2013) Intensificación de los esfuerzos encaminados a lograr los objetivos de la Declaración política de 2011 sobre el VIH y el SIDA entre las personas que consumen drogas, en particular el objetivo de reducir en un 50% para 2015 la transmisión del VIH entre las personas que consumen drogas por vía intravenosa

Res. 54/13 (2011) Reducir a cero las nuevas infecciones por el VIH entre los consumidores de drogas por inyección y otros toxicómanos

Res. 53/9 (2010) Acceso universal a servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo para los consumidores de drogas y las personas que viven con el VIH o que se ven afectadas por él

Res. 51/14 (2008) Promoción de la coordinación y armonización de las decisiones entre la Comisión de Estupefacientes y la Junta de Coordinación del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA

Res. 49/4 (2006) Respuesta ante la prevalencia del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sanguínea entre los toxicómanos

Res. 48/12 (2005) Ampliación de la capacidad de las comunidades para prestar servicios de información, de tratamiento, de atención médica y sociales a las personas que viven con el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sanguínea en el contexto del uso indebido de drogas y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, evaluación y presentación de informes

Res. 47/2 (2004) La prevención del VIH/SIDA en los usuarios de drogas