En el marco de demostrar el fracaso de la denominada “guerra contra las drogas” y que  las  políticas impuestas, sólo han servido para hacer del tráfico de psicotrópicos, una de las principales causas de violencia interna, de violación de los DDHH, de corrupción, fenómeno que se repite a nivel mundial.

Es que Bolivia ha logrado determinar, que con otro tipo de medidas se puede lograr una mayor eficacia del objetivo principal, como es el de disminuir la producción a través de la interdicción a las organizaciones criminales, una estrategia de control social comunitario y utilizar la prevención para evitar el consumo de su población.

No es fácil  cumplir con este objetivo, por su ubicación geográfica y la demanda de países limítrofes como Brasil, Argentina y Chile, colocan los esfuerzos en situación dudosa, especialmente por la dificultad de control fronterizo y la capacidad del narcotráfico de aprovechar los mínimos resquicios que le permitan a Bolivia ser una región potencialmente de tránsito de la cocaína  o pasta básica de cocaína provenientes del Perú.

Lograr su objetivo principal, de generar grandes cantidades de dinero para sus organizaciones criminales, organizaciones que utilizan la tecnología para eludir los controles fronterizos, Drones versus Drones, o avionetas y radares, unos  para controlar las fronteras, y otros que   permiten el ingreso de droga al país, No se debería minimizar la potencialidad tecnológica mejorada  y de recursos del narcotráfico.

Los sistemas de vigilancia social dentro de los cultivadores de coca, es una buena alternativa, que  ha permitido controlar de manera significativa la producción, sin embargo se ve avasallada por las innumerables estrategias tecnológicas aplicadas por el crimen organizado, y sus multifacéticas habilidades, desde el cultivo de coca en lugares de dificultad para su acceso, para obtener la materia prima, como la utilización de personas, mujeres especialmente, niños y adolescentes inimputables, para su comercialización.

El narcotráfico acude a sistemas de transporte ingenioso, singular e incluso extraordinaria, impregnada en ropa como la cocaína líquida o incrustada en madera. Sin embargo la tradicional manera de transporte al exterior como son las mujeres tragonas, siguen siendo el método de transporte preferido, se calcula especulativamente que el 3 % de  personas que ingieren capsulas  con droga (tragonas) son detenidas, por lo que para el narcotráfico el riesgo o posibilidad  de pérdida, está dentro lo calculado.

Uno de los puntos importantes para apreciar  el éxito o no de esta política gubernamental, es que por un lado,  las organizaciones de cultivadores  están siendo  incorporadas para discutir, analizar, e incluso  proponer políticas coherentes contra el problema del narcotráfico, esto demuestra la aplicación de la estrategia de  control social, que regula las plantaciones y  concientiza al cultivador sobre los daños colaterales que puede ocasionar la producción de drogas y su consumo. Crear esa conciencia social concertada y sin violencia, permitir  la erradicación manual consensuada y  sin la utilización de herbicidas, de los excedentes, ha logrado eficacia en los planes antinarcóticos del gobierno.

Pero, por otro lado se debe valorar la intolerante posición de sectores de oposición o tradicionales detractores de este gobierno, que ser representativo de los sectores de cultivadores de coca, ninguna política antidrogas es eficiente, su nocivo comentario de que los cocaleros que gobiernan están ligados al delito,  esto demuestra la gran injerencia política, la influencia extranjera y la negación internacional de los éxitos bolivianos en este tema.

No reconocen las organizaciones internacionales el éxito de una política nacional antidroga, sin la presencia o vigilancia de la DEA, no existe más explicación para que periódicamente califiquen a Bolivia como no colaboradora o la descertifiquen en su esfuerzo antidroga. Lo repudiable es que también existen criterios similares y discordantes dentro del sistema de las NNUU.

Es de conocimiento general que esta oposición se basa  en que países del bloque ultraconservador como Rusia, Iran China, Pakistán,   se niegan a considerar siquiera la posibilidad de discutir sobre la regulación del mercado de narcóticos y se oponen a la revisión de las tres Convenciones sobre drogas de Naciones Unidas, o si se las discute como en EEUU, y algunos países del  Cono Sur,  las, o sus  aplicaciones están todavía muy lejanas de ser consolidadas.

En ese contexto el presidente Evo Morales ha dado algunas ideas sobre lo que será el eje de su intervención, por lo que  propuso  en  Nueva York, que se levante el secreto bancario a nivel internacional.

El secreto bancario, el lavado de activos, la cooperación eficaz, son estrategias que podrían ser muy difíciles de aplicar, por las controversias significativas que ocasionarían, por un lado de exacerbar la crítica de la política antidrogas en  la nueva ley antidrogas del país, lo interesante es que habría rechazo  de la misma población actualmente cuestionadora, al no permitir su fiscalización bancaria.

Las controversias de aplicación de una nueva ley de drogas que contemple la investigación de activos, será muy dura para los sectores de mayor potencia económica, se investigarán fortunas, y con seguridad se dudará de su origen.

Lo cierto es que mientras esta situación se dilucide, las cárceles de nuestro país seguirán recibiendo a la población vulnerable, humilde y de condición económica baja, las detenciones de personas ligadas de una manera u otra al microtráfico, al consumo, y la pobreza, recibirán sanciones desproporcionadas, solo así se explica la sobrepoblación carcelaria.

El dolor  personal, familiar  y social acompañara estas detenciones, y no podrán ser atenuadas con proporción,  con disposiciones legales de indulto o perdón, desvirtuando la solidaria consideración presidencial.

 “ES  HORA YA” DE HABLAR DE REDUCIR LOS DAÑOS, Y DE REGULAR  LAS DROGAS.

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Thumbnail: Flickr Ryan Anderton CC