Corina Giacomello | Mexico | 15 de marzo 2014 | PNUD

En la mayoría de los países de América Latina los delitos de drogas son la primera o segunda causa de encarcelamiento de mujeres. En cambio, con algunas excepciones, son la tercera causa de encarcelamiento de los hombres.

Source: http://www.comunicarigualdad.com.ar/mujeres-presas-nadie-reclama-por-ellas/

Desde finales de los noventa se ha registrado un aumento notable en el número de mujeres privadas de la libertad. En América Latina, se ha duplicado en los últimos cinco años, pasando de 40,000 en 2006 a 74,000 en 2010.[1]Si bien las mujeres representan una minoría – en promedio 5% de la población penitenciaria total – en términos de delitos de drogas están sobrerepresentadas.

¿Qué significa esto? Por un lado, que las mujeres cometen cada vez más delitos asociados con drogas. Por el otro, que las políticas penales de la región están enfocadas en la persecución de estos delitos. La combinación de ambos fenómeno conlleva el aumento de la población penitenciaria femenil. ¿Pero qué delitos de drogas cometen las mujeres y por qué?

De acuerdo al informe del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC, por su sigla en inglés) Mujeres, delitos de drogas y sistemas penitenciarios en América Latina, podemos identificar tres elementos principales que moldean la participación de las mujeres en el tráfico internacional de drogas:

  • La feminización de la pobreza y el aumento de hogares monoparentales a jefatura femenina;
  • La persistencia de relaciones de género asimétricas en detrimento de las mujeres;
  • La explotación, por parte del crimen organizado, de la vulnerabilidad de las mujeres y su posición de desventaja social.

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