La visita del presidente Iván Duque a Washington parece confirmar que la agenda bilateral con Estados Unidos nuevamente se narcotizó. Análisis de la columna del líder republicano Marco Rubio, que escribió a propósito de esta visita, cuya visión sobre revivir la aspersión aérea, entre otras políticas fallidas, está llena de mentiras. 

Hace dos dís, el 13 de febrero, el senador republicano Marco Rubio, uno de los líderes del partido republicano en el Congreso de EEUU, quien representa al estado de Florida, escribió una columna en El Nuevo Herald, en la que asegura que “EEUU tiene la obligación de respaldar la lucha antidrogas de Iván Duque”.

En su columna el senador hizo varias afirmaciones; unas son contradictorias y otras no son ciertas o buscan cazar incautos. Él cree que los gobiernos de Colombia, de forma genuina, han estado “luchando contra los narcoterroristas y las organizaciones criminales transnacionales”. Y estima que “EEUU debe trabajar junto a Colombia para mantener las drogas fuera de nuestras calles, las cuales matan a los estadounidenses…” (sic), así como que “EEUU debe apoyar a Iván Duque para “revertir las tendencias del gobierno anterior”.

En primera instancia el senador asegura que: “Durante más de 50 años, Colombia sufrió un sangriento conflicto armado que casi hizo del país un Estado fallido”, con lo cual acepta que sí hubo un conflicto interno, y al redactar en pasado pareciera aceptar que sí se hizo algo para acabarlo. Sin embargo, menciona que fue el Plan Colombia lo que permitió “fortalecer las instituciones y capacidades militares del gobierno colombiano”, aseverando que ese plan “se convirtió en un modelo estratégico que más adelante consolidaría aún más los beneficios del país en materia de seguridad, estabilidad y prosperidad”.