Impulsado por el gobierno estadounidense en el continente, y apoyado públicamente por el secretario general de la OEA, el sistema de “Cortes de drogas” conlleva supuestos ahorros para el Estado a mediano y largo plazo, bajas tazas de reincidencia, y una menor carga para el sistema penitenciaro. Por otra parte, varios especialistas relativizan los logros del sistema, remarcando la falta de credibilidad de la información en la que se basan, y advirtiendo sobre los peligros de su implementación en países en los que sigue penalizada la tenencia de drogas para uso personal.

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