La estrategia que lanzó este miércoles Barack Obama para luchar contra las drogas en su país está basada, según el zar antidrogas Gil Kerlikowske, en un nuevo enfoque que opta por la salud pública en vez de la criminalidad. No obstante, quienes abogan por reformas más profundas dicen que la nueva política solo tiene un sesgo que la hace ver como algo muy novedoso, pero en el fondo mantiene la continuidad sobre las políticas represivas y prohibicionistas que han caracterizado a Washington.

El enfoque que ha tomado el gobierno de EE.UU. parece seguir las indicaciones que la Comisión Global de Políticas de Drogas presentó en junio pasado un informe en Nueva York. Sin embargo, a pesar de las declaraciones del zar antidrogas estadounidense, Kerlikowske, algunas organizaciones de la socieda civil, como Drug Policy Alliance o Beckley Foundation, aseguran que el reporte no revela impulso alguno hacia la descriminalización o que en la estrategia no se diferencia entre los consumidores problemáticos y los que no lo son.

La estrategia de Obama buscará ampliar los fondos y el acceso a programas de tratamiento y salud mental a más de 60 millones de personas para 2020 mediante la reforma sanitaria –que desde 2010 exige que las aseguradoras cubran a personas con problemas de drogadicción-. Así se buscará reducir los costos que generan los millones de drogadictos que van a las cárceles del país.

Lea aquí el artículo completo.

Suscríbase a las Alertas mensuales del IDPC para recibir información sobre cuestiones relacionadas con políticas sobre drogas.