En noviembre de 2011, fui invitada por el gobierno de Tailandia a formar parte de una delegación internacional para desarrollar un conjunto de Principios Guía Internacionales de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Alternativo. Nuestro trabajo empezó con un viaje de cinco días de duración a través de la frontera entre Tailandia y Birmania, para trabar contacto directo con programas de desarrollo que han tenido éxito en eliminar virtualmente la producción de amapola en ese país.

Másde 100 funcionarios gubernamentales y expertos procedentes de 28 paísesvisitaron el “Proyecto Real” tailandés, el cual tiene estaciones deinvestigación y proyectos de desarrollo en cinco provincias al norte delpaís. Tailandia es el único país del mundo que ha eliminado laproducción de un cultivo empleado para elaborar drogas ilícitas; y elsecreto de su éxito, tal como lo hemos presenciado, consiste en unprograma sostenido y de largo plazo par el desarrollo económico y laconsolidación nacional, que cuenta con sólido respaldo tanto delgobierno como de la familia real.

Hacia el final de la semana, los miembros de la delegación empezaron el proceso de redactar la declaración que debe ser aprobada por los gobiernos en una reunión a realizarse en Lima, Perú, los días 15 y 16 de noviembre de 2012. Los Principios Guía nunca tuvieron la intención de ser vinculantes sino más bien, según el documento aprobado en Tailandia, se proponen “asistir… en el diseño, formulación, implementación, monitoreo y evaluación de programas y estrategias efectivos de desarrollo alternativo, con el objetivo final de garantizar medios de subsistencia alternativos sostenibles para los agricultores y comunidades afectados”.

El impulso fundamental del trabajo realizado en Tailandia era avanzar hacia la “integración” del desarrollo alternativo dentro de las iniciativas de desarrollo a nivel nacional, regional y local. En otras palabras, el desarrollo alternativo no debe ser visto sólo como un complemento de la aplicación de la ley, sino más bien como un componente necesario del desarrollo económico dirigido hacia algunas de las poblaciones más pobres del mundo. El documento fue escrito con la intención de llegar a aquellas agencias gubernamentales involucradas en todos los aspectos del desarrollo, la provisión de servicios básicos y la promoción del Estado de Derecho.

El borrador de los Principios Guía adoptado en noviembre de 2011 se desarrolló sobre la experiencia práctica de varias décadas de trabajo promoviendo el desarrollo alternativo, las cuales llevaron a una nueva comprensión de la importancia de políticas integrales. Lo que a menudo se considera como enfoque de “medios de subsistencia alternativos” está basado en mejorar el bienestar de agricultores pobres mediante estrategias que incluyen el mejoramiento de la gobernabilidad local y la seguridad ciudadana, en combinación con reducciones voluntarias en los cultivos desviados hacia el mercado ilícito.

Resulta crucial una secuencia adecuada para lograr el éxito; antes que puedan lograrse reducciones significativas de los cultivos, debe asegurarse la existencia de medios viables de subsistencia económica. Asimismo, el documento borrador subraya la importancia de prácticas de desarrollo “centradas en las personas” y una plena adhesión a la promoción y protección de los derechos humanos. Uno de los avances más significativos del documento es su rechazo a políticas que condicionan la asistencia económica a una previa reducción de cultivos.

Tal como ocurre con todos los documentos de las NN.UU., las negociaciones en Tailandia relacionadas al documento borrador fueron arduas y requirieron realizar muchas concesiones. Desde mi punto de vista, resultó particularmente decepcionante la redacción replicada relacionada a una adecuada secuencia, incluida en la Declaración Política y Plan de Acción sobre Cooperación Internacional hacia una Estrategia Integrada y Balanceada para Combatir el Problema Mundial de la Droga, y que fuera adoptada durante la revisión de políticas de drogas de las NN.UU. a lo largo de diez años; en otras palabras, no hubo avances para presentar el concepto con mayor claridad.

Ello no obstante, el producto final marca un avance fundamental en la comprensión de las comunidades a nivel internacional respecto a los mecanismos más efectivos para promover el desarrollo alternativo. Ello se debió en gran parte al hecho de que aquellos involucrados en el proceso, ya sea funcionarios gubernamentales o representantes de la sociedad civil, eran expertos con un profundo conocimiento de los temas tratados.

En preparación a la reunión de Lima, misiones de los países en Viena (donde está basada la Comisión sobre Estupefacientes de las NN.UU.) empezaron a revisar el borrador de la declaración. Según algunos informes, con el inicio de las negociaciones el borrador de la declaración se ha convertido en un juego político, donde algunos miembros supuestamente sugieren la inclusión de términos que representarían un real retroceso, aunque otros miembros están presentando resistencia a esa redacción. Sin duda, ello se debe en parte al temor ante cambios en las políticas por parte de ciertos gobiernos como los Estados Unidos y Rusia, en vista de crecientes llamados por una reforma de las políticas de drogas.

El gobierno tailandés jugó un papel de liderazgo fundamental e invirtió considerables recursos para impulsar una comprensión internacional del complejo tema del desarrollo alternativo. El resultado fue un borrador de documento de Principios Guía Internacionales sobre Desarrollo Alternativo que mereció el pleno apoyo de los gobiernos de todo el mundo. Aquellos de nosotros que participamos en la delegación tailandesa como expertos de la sociedad civil, no estamos invitados a participar en la reunión oficial en Lima la próxima semana, lo cual añade a nuestra inquietud de que se perderá el espíritu y contexto del documento original. Sin embargo, estaremos monitoreando estrechamente los avances de la reunión, en la esperanza de que la preocupación por reducir la pobreza rural extrema prevalecerá sobre el juego político y el temor.

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