Associated Press, Viernes, 16 de diciembre, 2011, JUAN KARITA

CHIMORE, Bolivia (AP) - El presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) Hamid Ghodse elogió los "avances" de Bolivia en la lucha contra el narcotráfico pero dijo que el país debe aceptar convenios internacionales sobre la materia.

Ghodse y otros delegados de la JIFE llegaron a Bolivia invitados por el gobierno para escuchar alegatos de las autoridades a favor de los usos tradicionales de la coca prohibidos por la Convención sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas de 1961, la cual es cuestionada por el gobierno boliviano.

"Hemos tenido discusiones abiertas y sinceras, el gobierno ha entendido nuestra posición y su responsabilidad como país miembro de la JIFE. Nosotros entendemos la posición boliviana" sobre la defensa de los usos tradicionales de la coca, dijo el funcionario a periodistas el viernes en esta región cocalera del centro de Bolivia y base política del presidente Evo Morales.

El funcionario y sus acompañantes hicieron un sobrevuelo por los cocales y escucharon informes sobre el avance en la erradicación de la coca excedente en esa zona que en el pasado fue la mayor productora del arbusto en el país.

"Hemos observado el éxito que está logrando en la lucha antidrogas el gobierno, es un buen trabajo, pero es necesario hacer un mayor trabajo", acotó.

Ghodse se reunió el jueves con Morales en La Paz. "He pedido a la JIFE que se sume a nuestro pedido para reparar un daño histórico. Debatimos más de una hora, creo que hemos convencido a algunos, pero otros no entienden", dijo Morales tras la reunión.

La convención de 1961 penaliza los usos tradicionales de la coca y establece su erradicación en 25 años. Entre esos usos está la masticación de la hoja seca de la planta.

En su estado natural la coca no es un estupefaciente. Los indígenas y sectores populares mastican las hojas secas o preparan infusiones para contrarrestar los efectos de la altura en la zona andina o con otros fines medicinales y alimenticios, una costumbre heredada desde tiempos prehispánicos.

"Estamos cumpliendo la resolución de la ONU y de la JIFE como país miembro, pero reivindicamos los usos y costumbres tradicionales que también reconoce la ONU", dijo por su parte el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, quien acompañó a los visitantes.

Morales, quien forjó su carrera política como defensor de la coca, emprendió una campaña internacional para lograr que la ONU retire el veto a los usos tradicionales de esa planta.

De las 31.000 hectáreas existentes en el país 12.000 son legales y están destinadas a usos tradicionales, el resto se desvía a la cocaína de la que Bolivia es tercer productor mundial después de Colombia y Perú.

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