Por Felipe Sousa

En una sala en el centro de São Paulo, dos abogados de traje hablan durante cerca de dos horas sobre cultivo de marihuana. En la platea, cerca de 40 activistas e investigadores de diversos estados brasileños plantean dudas sobre el tema y anota cada detalle de las diapositivas proyectadas en la pared.

Ellos planean abrir clubes para plantar marihuana en Brasil, aunque eso está prohibido. La BBC Brasil presenció la primera reunión de esos cultivadores. Entre ellos se encuentran los estudiantes y activistas que hacen uso recreativo de la hierba, los padres acompañaron a sus niños tratados con medicamentos a base de cannabis e incluso los neurólogos interesados en el estudio de la planta.

La intención de ellos es llevar a cabo en los próximos meses lo que llaman "desobediencia civil colectiva planeada" y, de esta forma, crear un debate en la opinión pública y llevar la cuestión sobre la regulación de la plantación de cannabis para uso personal a la Justicia. "Nosotros sabemos que podemos ser arrestados, pero quien hace ese activismo está dispuesto a correr riesgos y luchar hasta el final", dice uno de los interesados en participar del cultivo.

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