Hoy en día, la perspectiva de género se ha convertido en eje trasversal de políticas públicas, planes académicos y proyectos sociales. No obstante, su incorporación no es tarea sencilla ya que ésta conlleva la deconstrucción de un modelo que por siglos ha establecido una supuesta superioridad de lo masculino sobre lo femenino. Se trata de una perspectiva que nos invita a observar al mundo con unas gafas distintas para develar el juego de poder que subyace a las relaciones estructuradas a partir del género, y hacer frente a las condiciones que generaran y mantienen  las desigualdades entre hombres y mujeres.

En esta edición de Guías Para el Debate (GPD), Cecilia García nos habla sobre los antecedentes de este principio y nos explica que incorporar la perspectiva de género, va más allá de diseñar políticas y programas dirigidos a las mujeres.  Así mismo, propone una serie de actividades donde el “género” se emplea como herramienta de análisis para impulsar iniciativas que mejoren la condición de vida de todas las personas y promuevan la igualdad de oportunidades, tomando en cuenta el impacto de las relaciones entre los géneros. Finalmente destaca que, en la consecución de esta meta, la transformación de las instituciones que perpetúan la inequidad y la desigualdad es fundamental.

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