La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) es el órgano de fiscalización “independiente y cuasi judicial” encargado del cumplimiento de los tratados sobre drogas. La Junta se estableció con la Convención Única de 1961 y empezó a ser operativa en 1968. Técnicamente, es independiente de los Gobiernos y de la ONU, por lo que sus 13 miembros individuales sirven en ella en virtud de sus capacidades personales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone una lista de candidatos de los que se eligen tres; los diez restantes son seleccionados de una lista presentada por los Gobiernos miembro. Los integrantes de la JIFE son elegidos por el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y pueden solicitar el asesoramiento especializado de la OMS.

La Junta tiene autoridad para evaluar las necesidades científicas y médicas legítimas de sustancias fiscalizadas basándose en los cálculos de los Estados miembro y, por consiguiente, asigna cuotas a las partes en un intento por evitar que se desvíen estupefacientes de fuentes lícitas al mercado ilícito. También supervisa el cumplimiento de las disposiciones de las convenciones sobre fiscalización de drogas. Los asuntos objeto de preocupación se pueden presentar en distintos niveles, desde los Estados individuales a la Asamblea General de la ONU. La JIFE en sí carece de competencias para hacer cumplir las convenciones. Sin embargo, al hacer notar a las partes, al ECOSOC y a la CND que considera que se están incumpliendo las disposiciones de las convenciones de 1961 y 1971, la JIFE puede recomendar a las partes que dejen de importar o exportar (o ambos) estupefacientes del territorio o al país o territorio en cuestión. Esta sanción nunca se ha aplicado; normalmente, la Junta recurre a la táctica de “señalar y avergonzar” en su informe anual a las que considera que son las partes descarriadas. Los últimos años han presenciado la propensión de la JIFE a asumir un papel más amplio, que incluye presentar informes sobre tendencias del tráfico y consumo de drogas ilícitos, supervisar los precursores químicos en línea con las disposiciones de la Convención de 1988 y comentar las novedades en materia de políticas que surgen entre los Estados miembro de la ONU. Leer más.

Prioridades del IDPC para 2009-10

Durante el primer semestre de 2009, hemos redactado una respuesta al Informe anual de la JIFE y organizado actividades de incidencia política en torno a la elección de los nuevos miembros de la Junta, que tuvo lugar en la reunión que celebró el ECOSOC en Nueva York el pasado 18 de mayo. El resultado de las elecciones fue decepcionante: había seis puestos abiertos (casi el 50 por ciento del total) y 21 candidatos con perspectivas y trayectorias profesionales muy diversas. El Consorcio fomentó la idea de que la JIFE necesita un soplo de aire fresco que le ayude a desarrollar más capacidades, así como un enfoque más equilibrado ante las tareas que le compiten. Partiendo de este análisis, sugerimos a los Estados que participaron en la votación que se decantaran por los candidatos con mayores posibilidades de aportar esas nuevas perspectivas a la Junta. Llegado el momento, las votaciones no reflejaron nuestras recomendaciones e incluso se reeligió a uno de los miembros que, tal como han señalado el IDPC y muchas otras voces, no parece reunir los criterios de independencia y objetividad exigidos para ocupar el puesto.