La Comisión de Estupefacientes (CND) es el principal organismo encargado de la formulación de políticas del sistema de fiscalización de estupefacientes de la ONU. Sus competencias entrañan, entre otras cosas, la realización de análisis sobre la situación mundial de las drogas y el desarrollo de propuestas para luchar contra problemas relacionados con las drogas, además del fortalecimiento del sistema de controles. Los delegados de los Estados miembro ante el principal foro de la ONU para el debate sobre políticas de drogas y la formulación de éstas suelen proceder, en su inmensa mayoría, del ámbito de los asuntos exteriores y la aplicación de la ley. Este hecho refuerza la primacía de las perspectivas represivas en torno a una cuestión con muchas otras implicaciones sociales, sanitarias y de derechos humanos.

Hay también dificultades de procedimiento. Durante muchos años, todas las disputas en el seno de la CND se han resuelto por consenso. Tal como apunta un analista: “Esto significa que cada decisión suele quedarse en el mínimo común denominador, es decir, la menos ofensiva para el mayor número”. Este método de funcionamiento también supone que cualquier miembro de la Comisión lo tiene muy fácil para bloquear una resolución. Por lo tanto, se suelen buscar soluciones para “guardar las apariencias”, lo cual se traduce en los vagos términos de las resoluciones. Además, la estructura y la redacción definitivas de las resoluciones suelen estar sujetas al tira y afloja de los miembros de la CND, y factores ajenos a la fiscalización de drogas influyen en ocasiones en las posturas adoptadas en la CND con respecto a determinadas políticas. En consecuencia, la reunión anual de los Estados miembro para discutir las políticas de drogas invierte una cantidad desmesurada de tiempo y energía en escuchar largas declaraciones de autocomplacencia de los distintos países, y raramente se dedica a un debate significativo de los verdaderos dilemas inherentes al sistema, ya que los Estados miembro tienden a evitar los riesgos diplomáticos que supone plantear cuestiones difíciles. 

Finalmente, todo el proceso se desarrolla con muy poca participación de la sociedad civil, sobre todo de aquellos grupos que se ven más afectados por él (representantes, por ejemplo, de los consumidores o de los cultivadores). En otros ámbitos de actividad de la ONU, las ONG están mucho más integradas en el proceso de formulación de políticas (por ejemplo, en ONUSIDA, donde las ONG forman parte de la Junta de Coordinación del Programa). Sin embargo, en el sistema de fiscalización de drogas, las ONG se ven a menudo como una amenaza a la calidad del debate y no como la fuente de conocimientos especializados que pueden ser. Por ejemplo, los representantes de aquellos que cultivan plantas que se utilizan en la producción de drogas ilegales pueden brindar una valiosa aportación a los debates gubernamentales sobre políticas en los países de origen.

Los miembros y socios del IDPC recopilarán información sobre las agendas y los procedimientos que vayan surgiendo en la CND, le darán una amplia difusión y coordinarán la participación de la sociedad civil de nuestra red en las reuniones que la Comisión celebra todos los años, en el mes de marzo, en Viena. Leer más.

Prioridades del IDPC para 2009-10

El IDPC coordinó la participación de nuestra red de ONG en la CND 2009 y en el posterior segmento de alto nivel en que se revisaron los últimos diez años de fiscalización internacional de estupefacientes. Una vez concluidos estos encuentros, que tuvieron lugar en marzo de 2009, el Consorcio elaboró un exhaustivo documento sobre las sesiones, en que se recogen los diversos debates y decisiones, y una serie de cuatro informes que plasman nuestra evaluación de los resultados.

Con miras al futuro, utilizaremos la experiencia y los contactos desarrollados en torno a la CND de 2009 para preparar una importante representación de nuestra red ante la próxima sesión de la CND, que se celebrará en marzo de 2010. Las prioridades y los planes concretos se elaborarán durante el segundo semestre de 2009, pero entre ellos estarán, sin duda alguna, estrategias para apoyar resoluciones positivas, garantizar que en las sesiones oficiales se escuchen las debidas voces de las ONG y organizar encuentros paralelos sobre temas actuales de interés.