Los gobiernos deberían construir relaciones abiertas y constructivas con la sociedad civil para debatir y desarrollar sus estrategias

A menudo, las susceptibilidades políticas han llevado a los responsables de adoptar políticas a ver a la sociedad civil como un problema que es mejor evitar. Sin embargo, las ONG y los representantes de consumidores y cultivadores son una fuente de conocimientos de gran valor debido a su visión de los mercados de drogas ilícitas y de las comunidades que las consumen. Los principios básicos para una interacción positiva con la sociedad civil son:

  • Apoyar una formulación de políticas y un establecimiento de prioridades adecuados y basados en experiencias y asesoramientos prácticos;
  • Reforzar el apoyo político en la elaboración y puesta en práctica de las estrategias adecuadas;
  • Facilitar una comunicación eficaz entre responsables de políticas y actores clave de la sociedad civil, garantizando que las personas y las comunidades participen en las intervenciones que les afectarán;
  • Buscar asociaciones mutuamente ventajosas con organizaciones de la sociedad civil para emprender la elaboración conjunta de programas y/o actuar como ejecutores de éstos; y
  • Promover una red dinámica de organizaciones de la sociedad civil que pueda seguir apoyando un diseño y una aplicación eficaces de políticas y programas.

Los gobiernos nacionales y las agencias internacionales deben reconocer el papel positivo de la sociedad civil para elaborar e aplicar políticas sobre drogas eficaces. El IDPC intenta facilitar la creación de líneas de comunicación claras y abiertas entre los responsables políticos y los representantes de la sociedad civil para establecer un intercambio significativo y respetuoso de información y perspectivas.