Por Redacción Política

Expertos académicos concluyen que en la falta de políticas serias han hecho que los proyectos de sustitución de cultivos ilícitos sean utilizados con fines clientelistas y la plata de estos se lleve donde hay votos, contribuyendo a que la producción de coca aumente.

Bien es sabido que uno de los puntos neurálgicos en la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc tiene que ver con lasolución al problema de las drogas ilícitas. La estrategia de combinar erradicación forzada con sustitución voluntaria de cultivos ha generado choques con algunas comunidades e incidentes delicados de orden público entre campesinos y Fuerza Pública.

Y uno de los problemas, según un análisis del investigador Daniel Rico, de la Fundación Ideas por la Paz (FIP), es que los  proyectos de sustitución de coca han sido utilizados en los diferentes gobiernos para el clientelismo: “Ya los recursos han pasado por Caldas y otros departamentos que no son cocaleros. Por falta de políticas serias, algunos llevan la plata donde hay votos”, dice.

Según el analista, “en zonas como el departamento del Guaviare –una zona rural dispersa–, donde está la coca, nadie va porque es muy caro atender y los lugares donde están las personas que trabajan esta mata se encuentran olvidados. Se tiene la concepción de que los narcotraficantes son los que están en el sur del país, pero no, los que se lucran del negocio están en las principales capitales de Colombia”.

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Thumbnail: Flickr Policía Nacional de los Colombianos