Washington, DC — El 5 de Octubre, entre 200 a mil campesinos se reunieron en Tumaco, departamento de Nariño, para protestar la erradicación forzosa de coca por la fuerza pública. Estos campesinos protestaban porque el gobierno se ha negado a abordar los conflictos locales que han afectado una mejor implementación del programa del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos, PNIS. En vez de abordar las preocupaciones de estas comunidades, para que un programa efectivo se sustitución pueda ser implementado, la fuerza pública disparó indiscriminadamente al grupo de campesinos, resultando en por lo menos seis muertos reportadas y más de cincuenta heridos. La fuerza pública sostiene que estaban respondiendo a un ataque iniciado por disidentes de las FARC. Sin embargo, las declaraciones y testimonios que ha recibido la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), indica que esto no fue el caso. WOLA pide el gobierno de los Estados Unidos condenar inmediatamente este masacré y urge a los autoridades colombianas investigar y sancionar a los responsables de este abuso.

También urgimos a funcionarios de los Estados Unidos a que reduzcan el tono de la retórica y ofrezcan soluciones constructivas a la cuestión de la coca. Las amenazas recientes del Presidente Trump de desertificar a Colombia dado al aumento de cultivos de coca han puesto presión a Colombia a demostrar resultados a cualquier precio. Cincuenta años de conflicto interno armado y abusos cometidos durante el Plan de Colombia demuestran que cuando el gobierno de los Estados Unidos le da a Colombia un cheque en blanco para el uso de fuerza para resolver problemas de seguridad y problemas criminales, esto conduce a la aumento de abusos contra civiles. Con los años, oficiales estadounidenses han aprendido que esto no es el mejor modo de promover cambio en Colombia. Experiencias anteriores también han enseñado que mientras la erradicación forzosa de coca puede ceder resultados a corto plazo, es inefectiva en el medio a largo plazo si los campesinos no reciben una fuente de ingreso alternativa. En lugar de enaltecer la retórica poco útil sobre el tema de las drogas, los funcionarios estadounidenses deberían concentrarse en proveer a Colombia con los fondos y las herramientas que necesita para implementar el acuerdo de paz en las áreas de cultivo de la coca. Construir infraestructura, fortalecer las instituciones gubernamentales, abordar la corrupción y crear oportunidades económicas para campesinos llevará tiempo. Sin embargo, este enfoque tendrá mejores resultados a largo plazo.

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