Por Vanesa Listek

Consideradas en muchos casos el eslabón más débil en la logística narco, las mujeres atrapadas como "mulas" al intentar transportar cargamentos de cocaína adheridos en sus cuerpos representan una proporción importante en la población femenina alojada en las prisiones del sistema penitenciario federal. El impacto real en la lucha antidrogas generado con el encierro de estas mujeres es puesto en debate en estos días tanto en ámbitos oficiales como en propuestas de organizaciones sociales.

"En la privación de la libertad, el género no cuenta. En algunos lugares de nuestro país, la condición sociocultural lleva a muchas mujeres a formar parte de organizaciones criminales que las explotan para la comercialización de las drogas, volviéndolas sumamente vulnerables a detenciones", indicó Francisco Mugnolo, titular de la Procuración Penitenciaria Nacional (PPN), quien además insistió sobre la necesidad concretar una reforma que contemple la perspectiva de género, algo que, según él, nunca se hizo.

Para la Procuración Penitenciaria, el sistema carcelario está colapsado. Desde la década del 90, la población femenina en las prisiones ha ido en aumento de forma vertiginosa, un fenómeno que no sólo se verifica en el escenario nacional, sino que puede encontrarse en toda la región latinoamericana.

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