A inicios de junio, el IDPC participó en la 2da Conferencia Anual del Programa de Cooperación entre América Latina y la Unión Europea sobre Políticas de Drogas (COPOLAD), en Bruselas, Bélgica. COPOLAD es un proyecto ambicioso, financiado por la Comisión Europea, que busca reunir a representantes de los gobiernos para fortalecer el diálogo y la cooperación bi-regional entre la UE y América Latina. De manera más específica, el proyecto se propone establecer y consolidar observatorios sobre drogas con el fin de conocer más sobre los problemas de drogas en cada país, y para responder de manera más eficiente a la oferta y demanda de drogas en ambas regiones, prestando la debida atención a los derechos humanos y a la evidencia disponible. En mayo pasado, el IDPC se unió a COPOLAD como entidad asociada.

Esta Conferencia estuvo compuesta por dos ponencias inaugurales, una de ellas sobre cómo desarrollar políticas integrales y efectivas para la prevención del alcoholismo, y la otra sobre la importancia de programas de inclusión social de base comunitaria en América Latina. El resto de la Conferencia consistió en mesas redondas enfocadas en fortalecer el Mecanismo de Coordinación y Cooperación sobre Drogas UE-CELAC, el papel de los observatorios para informar la toma de decisiones, evidencias en el campo de reducción de la demanda de drogas, y la efectividad de programas para reducción de la oferta de estas sustancias. A continuación de cada una de las mesas redondas se llevaron a cabo discusiones.

Esta conferencia trató claramente de reflejar el enfoque equilibrado promovido por el proyecto COPOLAD en los campos de la demanda y la oferta de drogas. También otorgó considerable espacio a la presentación de evidencias disponibles y prácticas óptimas provenientes de países latinoamericanos y europeos.

El evento reflejó igualmente las divergencias de opinión entre los representantes de los países respecto a lo que consideran la mejor manera de enfrentar a los mercados ilícitos de drogas. Algunos representantes de países, como el delegado de Panamá, reiteraron sus opiniones de que el control de drogas debe enfocarse en acciones más contundentes de aplicación de la ley contra los productores, traficantes y consumidores de estas sustancias (incluyendo al alcohol). Otros participantes, como es el caso de los representantes de Uruguay y Costa Rica, adoptaron un enfoque mucho más crítico a la estrategia actual de control de drogas, y plantearon la necesidad de discutir alternativas a dicha estrategia, incluyendo la regulación de drogas.

En relación a la reducción de daños, aunque el concepto no fue prominente debido a que ninguna de las mesas redondas o presentaciones se enfocó específicamente en el tema, a lo largo del evento varios delegados y ponentes mencionaron la importancia de brindar a los consumidores de drogas servicios de reducción de daños.

Las sesiones sobre reducción de la oferta también demostraron la necesidad de crear un equilibrio en la reducción de la producción y tráfico de drogas. Aunque la primera parte de la mesa redonda se enfocó en la aplicación de la ley y acciones de inteligencia para abordar el desvío de insumos y el surgimiento de nuevas sustancias psicoactivas, la segunda parte de las discusiones se centró en el desarrollo alternativo, incluyendo el desarrollo alternativo preventivo.

En términos generales, COPOLAD es efectivamente un proyecto ambicioso, que reúne a representantes de países con distintos antecedentes históricos, económicos, políticos, ideológicos y culturales, para responder a un amplio rango de problemas relacionados a las drogas. Pese a las disparidades de opinión, resultó estimulante para el IDPC observar el nivel de diálogo ofrecido por la conferencia sobre las mejores maneras de utilizar la evidencia disponible y prácticas óptimas provenientes de América Latina y Europa, para enfrentar los problemas de las drogas en las dos regiones.

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