La secretaria general de la Unasur, la colombiana María Emma Mejía, considera que la guerra contra las drogas ha fracasado y que se necesitan "nuevas ideas" para afrontar un problema que es "como la peste", según afirmó en una entrevista con Efe.

"El narcotráfico es algo que requiere más que una guerra para solucionarse", dijo Mejía, quien pidió "una decisión de política mundial" para adoptar un nuevo enfoque al problema.

La excanciller, que abandonará el cargo el próximo 11 de junio y volverá a Colombia, abogó por "abrirse a nuevas ideas".

"La guerra contra las drogas fracasó", aseveró Mejía, quien aclaró que se trata de su punto de vista personal y no una posición "institucional" de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Con esa declaración se unió a voces como la del expresidente colombiano César Gaviria, en cuyo Gobierno ella trabajó, que forma parte de un grupo de expresidentes e intelectuales que critican el combate exclusivamente militar a las drogas que ha prevalecido en las últimas décadas en Latinoamérica.

"Es un problema que ya no es de Colombia nada más, o de Colombia, Perú y Bolivia, que somos productores y ahora ya consumidores, o de Ecuador, que empieza uno a ver cultivos de amapola y de marihuana", dijo Mejía.

"Es como la peste, es una cosa que corrompe, que daña nuestra institucionalidad democrática, que roba generaciones y que tenemos que abordar mundialmente, porque hay unos consumidores que tienen que ser corresponsables", añadió.

Para Mejía, el tráfico de estupefacientes es un asunto que pasa de lo político para llegar a lo personal.

Nacida en Medellín, trabajó en la campaña del candidato Luis Carlos Galán, la cual fue truncada por su asesinato en 1989, atribuido a hombres de Pablo Escobar.

Con la elección de Gaviria como presidente, Mejía fue Consejera Presidencial de Seguridad en su ciudad natal de 1990 a 1993, puesto desde el que tuvo que enfrentar al "ejército de sicarios" de Escobar, según recordó.

Allí desarrolló un proyecto de reinserción social para jóvenes en zonas de alta influencia del cartel de Medellín.

"Y seguimos, usted vuelve a Medellín y otra vez uno encuentra que la droga se traspasa a otra ciudad, otra parte del mundo", se quejó Mejía.

La secretaria general de la Unasur, que pasará su cargo al venezolano Alí Rodríguez en una ceremonia en Bogotá el 11 de junio, afirmó que esa entidad "ha tenido una mirada distinta al tema de las drogas".

Citó, por ejemplo, las peticiones del presidente de Bolivia, Evo Morales, a la comunidad internacional para que se despenalice la tradición indígena del masticado de coca en su territorio, una posición que Mejía dijo respetar.

La excandidata a la vicepresidencia de Colombia dijo que en la Unasur ha primado "una política de prevención" sobre las drogas.

"Tenemos que trabajar por la gente, esto es un problema de salud pública, es un problema de jóvenes con una adicción, podemos perder una generación", afirmó.

En la Unasur se encarga del tema el Consejo Sudamericano sobre el Problema Mundial de Drogas. Mejía reveló que hubo una propuesta para cambiarle el nombre en los estatutos de la entidad y poner "narcotráfico", pero se rechazó y se mantuvo el actual para dar el enfoque más amplio al problema.

A su juicio, Suramérica cuenta con "una visión muy propia" que puede ser "ejemplo" para otras regiones.

El grupo al que pertenece Gaviria, que está encabezado por el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, propone la despenalización de la droga, pero Mejía se manifestó escéptica al respecto.

"No estoy segura que el simple hecho de legalizar vaya a eliminar el factor de contrabando y el factor de crimen vinculado a ese problema", dijo.

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