Pagina 7 28 de Febrero, 2012

El Estado boliviano pide su readmisión a la Convención de 1961

ONU-JIFE ve con pesar la estrategia sobre el acullicu coca Bolivia denunció el tratado sobre estupefacientes de 1961 y ahora quiere regresar con una reserva: que se despenalice el acullicu de la hoja de coca. Busca respaldos.

El organismo independiente de la Organización de Naciones Unidas en su informe anual 2011, publicado en su página web, señala que "la JIFE lamenta la medida sin precedentes adoptada por Bolivia de denunciar la Convención de 1961 sobre Estupefacientes, tratando de legalizar la masticación de la hoja de coca".

Asimismo, el informe cita una declaración del presidente del JIFE, Hamid Ghodse. "Determinados aspectos de la legislación sobre fiscalización de drogas de Bolivia contravienen los tratados de fiscalización internacional de drogas, concretamente los que permiten el cultivo y el consumo de la hoja de coca para fines no médicos y, más en particular, la masticación de la hoja de coca", afirma.

También señala que Bolivia "es uno de los grandes productores de hoja de coca, la situación normativa en materia de drogas en ese país podría tener repercusiones en otros países".

El Estado boliviano está prácticamente fuera de la Convención de 1961 hasta diciembre de 2012, después de que en junio de 2011 denunció ese acuerdo que prohíbe la masticación de la hoja de coca por el lapso de 25 años. Denunciar significa expresar un desacuerdo y no formar parte de un convenio.

El 29 de diciembre de 2011, el presidente Evo Morales envió una carta al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, pidiendo la adhesión de Bolivia a la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 con una reserva: uso cultural y medicinal de la coca, declarado patrimonio por la Constitución.

Bolivia pide que se elimine la prohibición del acullicu, una práctica ancestral en Bolivia y otros países de la región andina.

La advertencia de la JIFE es equivalente a una recomendación u opinión de expertos, no obstante serán los 184 países miembros de la Convención los que definan el retorno de Bolivia. Éstos tienen un plazo de 12 meses para manifestarse; es decir, hasta diciembre de este año.

Bolivia necesita el apoyo de un tercio de los 184 países: 61 países. Se conoce que al menos 60 estados expresaron su rechazo.

En diciembre de 2011, el presidente del JIFE, Hamid Ghodse, llegó a Bolivia y lamentó la medida adoptada por el país .

En el informe también se señala que "la Junta cree que si la comunidad internacional adoptara un enfoque según el cual los estados parte (como
Bolivia) utilizaran el mecanismo de denuncia y nueva adhesión con reservas para superar problemas en la aplicación de ciertas disposiciones de los tratados, la integridad del sistema de fiscalización internacional de drogas quedaría desvirtuada". También se apela al diálogo con el Estado boliviano para hablar de esta controversia.

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