Curso inédito en reducción de daños capacita a los Agentes Comunitarios de Salud que actúan en las favelas de Río de Janeiro, con el objetivo es enseñarles a lidiar con el abuso de alcohol y otras drogas en las comunidades atendidas por los Equipos de Salud de la Familia. Se trata de un modelo que puede ser llevado a otros estados de Brasil, consolidando la reducción de daños a través de la Política Nacional de Salud.

El uso abusivo de alcohol y otras drogas es una realidad con la que se deparan los agentes comunitarios de salud (ACS), integrantes de los equipos de Salud de la Familia del municipio de Río de Janeiro. Estos equipos ofrecen un servicio de medicina puerta a puerta para los habitantes de varias favelas de la ciudad, bajo la estrategia nacional de salud. Sin embargo, los ACS no están preparados para abordar a los usuarios de sustancias psicoactivas ni para asistirlos cuando tienen problemas con el abuso de dichas sustancias.

Para llenar este vacío, la organización Viva Rio, en coordinación con la Secretaría de Salud Mental del municipio, está impartiendo el taller “Disminuir para sumar: capacitación en reducción de daños por abuso de alcohol y otras drogas”, específicamente diseñado para los Agentes Comunitarios de Salud, que son personas que viven en la misma comunidad en la que prestan sus servicios los equipos de salud, de los cuales también hacen parte médicos y enfermeros.

La coordinadora de Salud Mental del municipio de Río de Janeiro, Pilar Belmonte, explica que el objetivo es capacitar todos los Agentes Comunitarios de Salud del municipio como reductores de daños, proporcionando las herramientas necesarias para que ellos puedan lidiar con los múltiples casos de abuso de alcohol y otras drogas que se presenta en estos espacios. “En una primera fase capacitaremos 50% de los agentes, pero la idea es que con el tiempo todos ellos se conviertan en reductores de daños”.

Pilar explica que la reducción de daños es una herramienta muy útil para el trabajo de los ACS porque no condiciona la atención del paciente a la abstinencia absoluta de la droga, como ocurre en las comunidades terapéuticas y en otros dispositivos de atención a usuarios de drogas.

“La reducción de daños comienza a tratar al paciente sin poner condiciones y lo ve como un ser integral; no como un ser drogado. Es una persona que usa una droga. El reductor de daños lidia con las cuestiones de salud del sujeto y construye una relación de confianza con él”,  explica Pilar.

El primer curso, que ya concluyó, capacitó 280 Agentes que y 35 profesionales, pertenecientes a un área que atiende una población de 965.000 habitantes. “Pensamos en comenzar en esta área –conocida administrativamente como 3.3- justamente por ser una de las más carentes a nivel socioeconómico y con el Índice de Desarrollo Humano más bajo de la ciudad”, explica Fabiana Lustosa, coordinadora de atención psicosocial de Viva Rio.

El impacto a gran escala de este curso es su efecto multiplicador, ya que puede ser llevado a otros estados de Brasil donde también opera la estrategia Salud de la Familia, ayudando así a consolidar una política nacionalmente aceptada como es la reducción de daños y que en el pasado ya le ha rendido excelentes frutos a Brasil, como en la contención de la epidemia de SIDA.

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